S. - Eres una pervertida. No sé cómo puedes pintar esos híbridos.
E. - Tú también lo has hecho.
S. - No es cierto, lo mío son pulpos. La mezcla de pulpos y humanos me parece inmoral.
E. - No estoy de acuerdo. Hay muchos híbridos de pulpos y humanos. Y por culpa de la gente como tú están totalmente marginados.
S. - No es cierto. Existe la igualdad de derechos. De hecho, no me puedes acusar de ser especista, sabes que la revista que edito va dirigida a pulpos. Pero sólo a pulpos. Creo que los humanos que se sienten excitados por los pulpos tienen un problema.
e. - Eres una retrógrada. De todas formas, existe la igualdad legal, pero no de facto. O acaso ves pulpos en trabajos importantes?
S. - No, pero eso es porque su capacidad intelectual es menor.
E. - Eso no es cierto. Te recuerdo que el último Nobel de Matemáticas fue un pulpo.
S. - Sí, si yo no digo que no pueda haber alguno inteligente. Pero en general no lo son.
E. - Eso es porque no tienen igualdad de oportunidades.
S. - ¿Cómo que no? Pueden optar a becas, igual que lo humanos. Pero no las consiguen porque no son inteligentes. ¿O es que ahora tenemos que darles becas por el mero hecho de ser pulpos aún sabiendo que es una pérdida de dinero? Bastante hacemos dejándolos vivir con nosotros.
E. - Tía, hablas como si hubiese otra opción. Te recuerdo que cuando cayeron las bombas mutagenéticas en la III Guerra Mundial, a ellos les salieron pulmones.
S. - Lo sé, entonces yo no dije nada. E incluso defendí el fin del Apartheid. Pero realmente, la vida nunca volverá a ser igual después de aquella guerra.
E. - Sí, aunque yo creo que más que los pulpos, el gran cambio fue el resurgimiento de la Unión Soviética.
S. - Ya, pero supongo que es un precio razonable por la desaparición de las religiones.
E. - Sí... ¿Recuerdas el miedo que pasamos cuando resucitó la momia de Lenin?
S. - Y al final no fue para tanto. Sólo llego a los 10 metros.
E. - Y menos mal que estaba ahí para tranquilizar a Stalin, que con aquello de que le salieron patas de insecto estaba como loco. Ahora vive en la Tundra, todo feliz.
S. - Qué majo Stalin.
E. - ¿Y Lenin, lo buen gobernante que ha salido? Todo gracias al líquido conservador que tiene en el cerebro.
S. - Sí, deberían inyectárselo a todos los que ganasen las elecciones. ¿Sabes que eso está en el programa de Cthulhu?
E. - ¿Y qué me dices de la candidatura de Cthulhu? ¿Tampoco te parece bien que se presente a a las elecciones?
S. - Es distinto. No es un pulpo.
E. -Oh, claro, es una entidad pandimensional. Pero sigue pareciendo un pulpo.
S. - Pero no tiene nada que ver. su inteligencia es superior incluso a la de los humanos.
E. - Tú lo conocías, ¿no?
S. - Sí. Bueno, esto no lo sabe nadie pero... estamos juntos.
E. - ¿Pero él no está casado?
S. - Sí, pero en realidad su relación con su mujer ya no existe. Sigue con ella por sus hijos. Tiene unos valores familiares muy fuertes. Y a mí ya sabes que no me importa ser la otra.
E. - Vale que no es un pulpo, pero tampoco es humano. ¿No te parece inmoral acostarte con él?
S. - Para nada. Me parece maravilloso.
E. - Claro, como siempre el especismo acaba siendo clasismo. El Cthulu es un político importante, así que está bien. Si viene del espacio nos parece maravilloso, pero si vienen del mar los marginamos. Los pulpos tienen mala imagen porque la mayoría vive en barrios pobres y peligrosos, y están explotados haciendo trabajos que nadie quiere, sólo porque tienen ocho patas.
S. - No sólo por eso, sino porque la mayoría no está capacitado para nada más complejo. Y no me vengas con historias, lo sé porque trabajo con pulpos. Y si sus barrios son peligrosos es porque ellos son violentos. Llevo años trabajando en el mundo de la pornografía para pulpos, y lógicamente he trabajado con muchos. ¿Ves este arañazo? Es el resultado de que dijese que no me gustaba la maquetación de la revista. Y menos mal que sólo es un rasguño, porque el pulpo ese me atacó con todo el pico. Podría haberme arrancado el brazo. Pero claro, no lo puedo despedir porque sería discriminación.
E. - ¿Cómo puedes hablar así? Sólo porque haya uno violento ya lo tienen que ser todos. ¿Y los skins que el otro día atacaron a una pulpa indefensa y a sus hijitos enfermos?
S. - Ya pareces del siglo XX. Si no apoyo tu demagogia es que estoy a favor de la violencia contra los pulpos. Por supuesto que no. Sólo creo que hay que establecer unos límites claros. Al menos de momento. Los estudios demuestran que hasta dentro de 50 años los pulpos no tendrán una capacidad intelectual como la nuestra. Y eso sólo los que estaban más cerca de donde cayeron las bombas; los demás tendrán que esperar más. No sólo les estamos dando más derechos de los que les corresponden, sino que les estamos asignando unas responsabilidades que no son capaces de asumir.
E. - Esos estudios suelen estar manipulados. Mira a J., ¿te parece poco inteligente? Pues es un híbrido. Es tres cuartos pulpo.
S. - ¿J.? Bueno, debí haberlo supuesto. ¿Cómo puedes estar con él? Lo siento, no me vas a convencer de que eso es normal.
E. - Yo estaba observando melancólicamente las olas y lo vi salir del mar. Fue un flechazo. Y es totalmente normal. Lo único es que no entiende muy bien las emociones humanas.
S. - Sigues sin convencerme, pero espero que seáis felices. Sólo lo siento por vuestros hijos, no lo van a tener nada fácil siendo híbridos.
E. - ¿Que hora es?
S. - Las 11.
E. - ¿Vamos a clase?
S. - Sí.
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Hace 16 años