La arrogancia, cuando es moderada, puede ser un gran atractivo. Pero a medida que aumenta se va haciendo más molesta, y acaba por convertirse en pura estupidez.
La familia católica no es mejor que la demás, por mucho que ellos lo crean. Pero tampoco tienen que sentirse amenazados por ellas. A mí me crió mi padre, y no me quejo, pero habría estado bien que hubiese ahí alguien más. De hecho hubo más gente: tíos, tías y abuelos. Hombre o mujer, cualquier persona cuerda ayuda.
Y por favor, que dejen de usar el argumento de que los otros niños serían crueles. Esos niños crueles serían sus pequeños portapiojos educados en la creencia de pertenecer a una familia mejor. Podría pensar: son católicos, ¿qué más da una creencia absurda más o menos?
Pero es que esta jode a otros. Me jode a mí.
Sé que lo de hoy no es para tanto, pero es que estoy especialmente quemada desde que el Vaticano rechazó la propuesta de la ONU de condenar la PENALIZACIÓN de la homosexualidad. Hay que tenerlos muy gordos.
En cuanto al aborto, yo legalizaría hasta el retroactivo, y celebraría el día de los Santos Inocentes haciendo un desfile en honor a Herodes y librando a la sociedad de esos bichejos gritones.
Hala, ya me he desahogado.

